Coctelería artesanal mexicana con Tuxca de Tolimán Jalisco y guamúchil fresco. Fotografía de producto de destilados Exiquia del Maestro Pedro Ruiz para blog de mezcal.

El guamuchilero: rescatando el sabor del monte

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La coctelería con destilados mexicanos a veces cae en la trampa de lo visual. Nos dejamos seducir por los colores vibrantes, solo para darnos cuenta de que, al mezclarse con un destilado de carácter, el sabor se desvanece. Dentro de las frutas de esta temporada de calor en esta parte de México, hemos experimentado con la pitaya, mucho color, pero un perfil plano que no logra sostenerle la mirada a un buen Tuxca.


​Buscando algo con más “alma”, volteamos a los cerros de Jalisco. Ahí, entre espinas y vainas enroscadas, encontramos al protagonista: el Guamúchil.


​El reto del Guamúchil


​A diferencia de otras frutas, el guamúchil no te regala su jugo, cuando pensamos en coctelería con frutas, lo común es pensar en jugosidad, pero no, el guamúchil es una fruta tánica, carnosa y con una astringencia que puede asustar y que seamos sinceros, entre jaliscienses divide opiniones, o la amas o la odias. Es precisamente esa “sequedad” y sus notas verdes y terrosas lo nos hizo elegirlo como aliado perfecto para un destilado artesanal.

​Para este cóctel, elegimos el Tuxca Exiquia ensamble de Ixtero-Cimarrón del Maestro Pedro Ruiz. Un destilado producido en Tolimán que tiene esa fuerza del subsuelo y la cocción en horno cónico, capaz de amalgamar perfectamente con la complejidad del guamúchil.


​La receta


​Para extraer la esencia de la fruta sin amargar la mezcla, optamos por una técnica de maceración lenta.


​Ingredientes:

  • ​2 oz de Tuxca Exiquia (Ixtero-Cimarrón).
  • ​1 oz de Jarabe de Guamúchil artesanal (elaborado mediante un oleo saccharum de la pulpa blanca).
  • ​0.5 oz de Licor Floral (un toque sutil para elevar los aromas del campo).
  • ​0.75 oz de Jugo de Limón Real (para una acidez más elegante que el limón verde).
  • ​Garnish: Una rodaja de naranja deshidratada y una rama de tomillo fresco.


​Preparación:

  • ​El Jarabe: Limpiar las vainas de guamúchil maduras, retirando las semillas negras. Dejar la pulpa en azúcar refinada durante 24 horas hasta que esta extraiga la humedad natural de la fruta.
  • El Mix: En un shaker con abundante hielo, combinar el Tuxca, el jarabe, el licor floral y el limón.
  • El Agitado: Un shakeo enérgico pero breve para no sobre-diluir.
  • ​Servicio: Colado sencillo en un vaso Old Fashioned con un cubo de hielo cristalino.


​Notas de cata


​Al primer sorbo, El Guamuchilero te recibe con la frescura del limón y el aroma herbal del tomillo. En el paladar, el Tuxca toma el control, pero es rápidamente envuelto por la textura sedosa del jarabe de guamúchil. El final es largo y ligeramente tánico, dejando ese recuerdo inconfundible del fruto del monte.
​Este cóctel no es para quien busca algo “fácil”. Es para quien entiende que el lujo en la coctelería mexicana no está en los ingredientes importados, sino en saber trabajar lo que la tierra nos da, por más rústico que parezca.

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