Ilustración humorística de un alambique filipino tradicional en un campo de agaves. Un maestro mezcalero le ofrece una botella de Electrolit a un hombre con resaca. El encabezado dice: "Si es buen mezcal ¿No da cruda? (Spoiler, es falso)". Estilo de cómic vintage con logos de vinomezcal.mx y Destilando Shop.

Si es buen Mezcal, ¿No da cruda?

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Por: Salvador Jes Gazete

Este es de esos temas, que creemos está bastante cubierto, pero volteamos a redes sociales, para encontrarnos con escupidores de verborrea, que con una seguridad asombrosa, nos afirman que el Mezcal o el buen Mezcal no da cruda.

Miren la ignorancia no es pecado, pero presumirla no está bien, Existe una leyenda urbana, alimentada por el romanticismo del agave, por algunos guías turísticos y un par de copas de más, que dice: “Si es artesanal y es puro, no da resaca”. Es una frase hermosa, ideal para grabarla en una jícara o una playera, pero científicamente es tan falsa como un billete de tres pesos.


​En vinomezcal.mx amamos los espíritus del agave, pero amamos más la honestidad. Así que, antes de que te sirvas el siguiente “besito”, hablemos de por qué tu cuerpo te va a pasar la factura mañana, sin importar qué tan ancestral sea la etiqueta.


​1. La química no tiene sentimientos: El etanol es etanol


​No importa si tu bebida fue destilada por un maestro de cuarta generación bajo la luz de la luna llena o en una columna industrial de acero inoxidable; la molécula principal es el etanol.
​Cuando el etanol llega al hígado, la enzima alcohol deshidrogenasa lo convierte en acetaldehído. Esta sustancia es, básicamente, el villano de la película: es hasta 30 veces más tóxica que el alcohol mismo. Tu cuerpo tiene que oxidarlo para convertirlo en acetato (que es inocuo), pero mientras eso sucede, el acetaldehído circula por tu sangre recordándote que cada acción tiene una reacción.


​2. El dilema del sabor: los benditos congéneres


​Aquí es donde nos ponemos técnicos. Los destilados industriales (como los vodkas de súper) buscan la pureza absoluta, eliminando casi todo lo que no sea agua y etanol. El resultado es neutro y aburrido.
​En cambio, un Mezcal, una Raicilla o un Bacanora de alta calidad son joyas líquidas porque están llenos de congéneres: alcoholes superiores (aceites de fusel), ésteres, aldehídos y ácidos orgánicos.

  • ​Lo bueno: son los responsables de que tu mezcal huela a tierra mojada, a fruta madura o a humo de encino.
  • ​Lo malo: tu hígado odia las tareas múltiples. Mientras intenta procesar el etanol, también tiene que lidiar con estos compuestos complejos.


​Dato duro: Los destilados oscuros o muy complejos tienen más congéneres, lo que técnicamente puede hacer que la resaca sea más intensa que con un alcohol “limpio”. Así que, irónicamente, entre más rico y complejo sea tu destilado, más trabajo le das a tu organismo.


​3. La trampa de los 45 grados

​No olvidemos el elefante en la habitación: la graduación alcohólica. Un tequila comercial suele andar en los 38 grados, mientras que un buen mezcal artesanal difícilmente baja de los 45 o 50 grados.
​Si te tomas tres copas de un destilado de alta graduación al mismo ritmo que te tomarías tres cervezas, estás ingiriendo casi el doble de alcohol puro. No es que el mezcal sea “malo”, es que tú no sabes contar.


​4. La mentira de la “Pureza Sagrada”


​Muchos dicen: “Es que es orgánico, no tiene químicos”. A ver, el alcohol es un químico. La deshidratación que produce el alcohol al inhibir la hormona antidiurética sucede igual con un agave silvestre que con una caña de azúcar. Si no alternas con agua, vas a despertar con el cerebro “seco” y pegado al cráneo, sin importar la pureza del agave.

​5. El mito de la “digestión bucal”: No somos esponjas


​Seguro has escuchado a alguien decir, con un aire de superioridad mística: “Es que el mezcal se toma a besitos porque se empieza a absorber en las papilas gustativas y no llega al hígado”.

​No les voy a mentir, sí aquí empezó este post y miren que estuve debatiendo dos semanas entre si lo escribía o no, pero me seguían mandando ese clip; paremos esto ya: aunque la mucosa bucal puede absorber cantidades microscópicas de alcohol, el 95% de la absorción ocurre en el intestino delgado y un poco en el estómago. El alcohol no se “evapora” en tu boca ni se salta la fila del hígado por tomarlo despacio. Lo que realmente pasa es que, al tomarlo “a besitos”, le das tiempo a tu metabolismo de procesar la primera carga antes de que llegue la segunda. No es magia bucal, es simplemente gestión de tráfico en tu sistema digestivo

6.”¿Por qué ayer me tomé media botella y hoy estoy como si nada?”


​Todos hemos tenido esa noche de gloria donde bajamos media botella de un ensamble silvestre y despertamos listos para un maratón. ¿Es el mezcal milagroso? No, eres tú y tus circunstancias:

  • ​El estado de glucógeno: si cenaste bien (grasas y carbohidratos), el vaciado gástrico es más lento. El alcohol entra al flujo sanguíneo a cuentagotas.
  • ​Hidratación previa: si estabas bien hidratado antes de empezar, tu cuerpo tiene un colchón de seguridad.
  • ​Estado anímico y fatiga: el cortisol (la hormona del estrés) y el cansancio acumulado dictan cómo reacciona tu sistema nervioso.
  • ​La suerte del lote: incluso en el mundo artesanal, hay lotes con menos metanol o menos alcoholes superiores que otros.

Amanecer fresco no es prueba de que el mezcal sea “saludable”, es prueba de que esa noche hiciste todo bien (o tuviste mucha suerte biológica).


​7. “Es que mezclé y por eso me pegó”: El mito de la combinación


​”Empecé con chela, seguí con tequila y terminé con mezcal, por eso me morí”. Falso. A tu hígado no le importa el “orden de los factores”. Al final del día, el hígado tiene que procesar la suma total de gramos de etanol.


​¿Por qué nos sentimos peor al mezclar?

  • ​Perdemos la cuenta: es mucho más difícil medir cuánto has bebido cuando saltas de graduaciones de 5 grados a 45.
  • ​Variedad de congéneres: le das a tu cuerpo un cóctel de diferentes impurezas (los sulfitos del vino, los aceites del mezcal, el azúcar de la coctelería).
  • ​El gas carbónico: si mezclas destilados con bebidas carbonatadas (cerveza o refresco), el gas irrita el esfínter pilórico, haciendo que el alcohol pase más rápido al intestino y, por ende, a la sangre.


​No te mató la “mezcla”, te mató la cantidad acumulada y la velocidad de absorción.


​Conclusión: Bebe por el sabor, no por la impunidad


​La única razón por la que un buen destilado “da menos cruda” no es por un milagro botánico, sino por el respeto. Un destilado artesanal se toma despacio, se aprecia y se acompaña.

​En Destilando Shop no vendemos bebidas “libres de resaca”, vendemos experiencias que valen la pena el proceso de recuperación del día siguiente.

En resumen: si vas a pagar el precio de una resaca, asegúrate de que el destilado haya valido cada gota de sufrimiento. La mala calidad te da cruda física; la buena calidad, al menos, te deja un gran recuerdo.


​¿El consejo de la casa? Un vaso de agua por cada “besito” de mezcal. Tu yo del futuro te lo agradecerá.

El veredicto final es que no busques el hilo negro ni destilados milagrosos. La próxima vez que alguien te diga que su mezcal “no da cruda”, sonríe, sírvete un poco y recuerda: la única diferencia entre un mal alcohol y un gran destilado artesanal es que el segundo te da una historia que vale la pena contar mientras te tomas el suero al día siguiente.
​Bebe con respeto, hidrátate como si tu vida dependiera de ello (porque tu mañana depende de eso) y disfruta del viaje. El impuesto al placer es inevitable, pero elegir en qué gastarlo es un arte.
​— Tu amigo Salvador Jes Gazete

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