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La Historia del Vino de Cocos: El Ancestro CASI Olvidado del Mezcal

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Mucho antes de que el tequila y el mezcal dominaran las barras del mundo, existió un destilado que revolucionó el paladar de la Nueva España: el vino de cocos. Esta bebida no solo es deliciosa, sino que es el eslabón perdido que explica cómo aprendimos a destilar en las costas de México.


El Viaje desde Filipinas


La historia de la destilación en México involucra ambos océanos, pero el de la destilación alcohólica comienza en el siglo XVI con la ruta comercial del Galeón de Manila. Junto con las sedas y especias, llegaron a las costas de Colima y Guerrero inmigrantes filipinos. Ellos trajeron consigo dos tesoros: las palmas de coco y el conocimiento técnico de la destilación.
A diferencia de los europeos, que usaban alambiques de cobre, los filipinos utilizaban el alambique de tipo asiático (o tipo filipino), construido con madera, barro y fibras naturales. Este tipo de alambique ha sobrevivido al paso del tiempo y en varias zonas de Jalisco y Michoacán sigue siendo utilizado en la destilación.


¿Qué es exactamente el “Vino de Cocos”?


No es un vino en el sentido estricto de la uva (del mismo modo que usamos la palabra vino en este blog) sino que se obtiene mediante la Tuba fresca: La savia de la flor de la palma. (como la que encuentras en los mercados de Jalisco y Colima), una vez fermentada la savia, se obtiene el vino de tuba (proceso similar al del pulque) al fermentar y destilar esa savia (y a veces el agua de coco), se obtiene un aguardiente potente y aromático que los habitantes de la nueva galicia bautizaron como “vino de cocos”.


Lo Prohibido: De la Popularidad a la Clandestinidad


El éxito fue tal que el vino de cocos empezó a desplazar a los vinos y aguardientes importados de España. Esto no le gustó a la Corona Española que para proteger sus intereses comerciales, prohibió su producción y consumo en el siglo XVII.
¿Qué pasó entonces? Una de las hipótesis es que los productores se refugiaron en la sierra. Al no tener palmas de coco a la mano, aplicaron la técnica del alambique filipino a lo que sí abundaba en los cerros: el agave. esta hipótesis es poco probable, pues hay evidencia de producción ya de destilados de agave previa a esa prohibición, es probable que incluso empezara a destilarse el agave antes de la existencia de palmas de coco en las costas, lo que está claro es que fue así como el conocimiento del vino de cocos dio vida a lo que hoy conocemos como Mezcal.


El Legado hoy


Aunque el vino de cocos destilado casi desapareció, productores del estado de Colima, lo han traído de regreso, para que puedas disfrutar de este pedacito de historia, encuéntralo en nuestra tienda.

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