Hay cócteles que nacen de una receta y otros que nacen de una batalla. El Taronora es de los segundos. Lo que empezó como un experimento de clarificación extrema terminó convirtiéndose en un descubrimiento de textura que desafía las reglas convencionales de la coctelería con agave.
La Ciencia detrás del Caos
Este coctel debió subirse aquí a su bonito blog, el lunes, empezamos las pruebas desde el sábado, queríamos usar el taro en un coctel, pero no queríamos usar polvo o concentrado, queríamos usar la raíz. El proceso comenzó tostando la raíz de taro en sartén y horno para despertar sus notas de cereal y galleta, seguido de una triple extracción manual, ¿Triple? sí el taro no se dejó, agar-agar, congelación, el taro se resistió a la transparencia total, pero nos regaló algo mejor: una densidad opalescente que se siente como terciopelo en el paladar.
El Alma: Real de Álamos
Un jarabe con tanta personalidad (y trabajo) requería un contrincante a la altura. Elegimos Bacanora de Lechuguilla Real de Álamos, un destilado silvestre con una potencia de 46° que aporta la mineralidad y el carácter indomable sonorense.
En este trago, invertimos las jerarquías: una proporción de 2:1 donde el jarabe de taro abraza al destilado, permitiendo que el agave brille sin opacar la delicadeza del tubérculo.
La Receta Definitiva
- 1 oz Real de Álamos Lechuguilla (46°)
- 2 oz Jarabe de Taro de Extracción Lenta
- 1/4 oz Solución de Ácido Cítrico (6%)
- 3 gotas de Solución Salina (El “botón de volumen” del taro)
- 4 dashes de Bitter de Mole Exiquia
Método: Hard Shake. Agita con fuerza para airear la mezcla y potenciar esa microespuma natural del almidón.
Servido: Copa Coupe previamente enfriada.
Garnish: Una flor comestible oscura o una piel de cítrico para contrastar con el blanco puro del elixir.
Notas de Cata por Lando
Al acercar la copa, el aroma mineral del agave te recibe, pero es el primer sorbo el que sorprende. La textura es densa y envolvente, con un final persistente a nuez tostada y el toque especiado del cacao del mole. Es un trago para beber despacio, apreciando cómo la “imperfección” de un filtrado lento creó una de las texturas más elegantes de nuestra barra, cuidado es un trago muy peligroso, estoy escribiendo esta entrada después de dos y quiero más.
”A veces, cuando el proceso se detiene y solo caen gotas, es la tierra diciéndote que te tomes tu tiempo.” — Lando.
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