En el caso de Curazao en este Grupo E nos alejamos del blue lagoon, nos alejamos del licor de naranja con colorante de pitufo. La era dorada del Caribe colonial no se construyó con sutilezas, sino con destilados honestos, potentes y directo de la barrica. Para emular la complejidad aromática de la naranja Laraha endémica de la isla, dejamos atrás los clichés.
La columna es un choque de titanes mexicanos. Por un lado, la estructura herbal y amaderada del Ron Hacienda del Carmen Reposado, un ron agrícola jalisciense de jugo de caña puro. Por el otro una joya para los amantes del agave: Tequila Arette Blanco Fuerte. Con sus imponentes 50.5% ABV, este tequila sin diluir aporta una concentración de agave cocido, pimienta y mineralidad que corta la densidad del trago. El puente cítrico y perfumado lo logramos con el Licor Alma Finca de Yucatán, creando un trago corto, denso, sumamente complejo y con un ponche respetable.
Ingredientes (Encuéntralos en Destilando Shop):
- 1.25 oz de Ron Hacienda del Carmen Reposado.
- 0.5 oz de Tequila Arette Blanco Fuerte (50.5% ABV).
- 0.75 oz de Licor de Naranja Alma Finca.
- 0.5 oz de Jugo de limón amarillo fresco.
- 2 dashes de amargo de naranja (Orange Bitters).
Técnica de Preparación:
- En un vaso de composición previamente enfriado con abundante hielo firme, agrega el Ron Hacienda del Carmen Reposado, el potente Tequila Arette Blanco Fuerte y el Licor Alma Finca.
- Suma el jugo de limón amarillo y los dos dashes de amargo de naranja para despertar los aceites esenciales del cítrico.
- Refresca firmemente con la cuchara de bar (stir) durante 20 segundos. Al tener dos destilados de alta graduación, el frío extremo y una dilución controlada son vitales para abrir los ésteres del agave y la caña.
Servicio: Sirve colado en una copa Coupe o Nick & Nora previamente congelada. Decora expresando los aceites de una piel de naranja sobre la copa y colócala en el borde.
Notas de Cata:
A la vista: Un color dorado pálido, brillante, con una densidad alcohólica impecable que forma piernas gruesas que bajan muy despacio por el cristal.
En nariz: Una explosión de carácter. El agave cocido y la pimienta negra del Arette Fuerte golpean primero, seguidos inmediatamente por el perfil vegetal de la caña y el roble dulce del ron reposado, todo envuelto en el perfume cítrico y fresco de Alma Finca.
En boca: Es un trago corto soberbio y de un impacto brutal. La entrada es sedosa y untuosa por el licor de naranja y el ron, pero de inmediato los 50.5 grados del Arette Blanco Fuerte limpian el paladar con una mineralidad y un picor seco espectacular. El final es larguísimo, complejo, donde el agave y la madera tostada se quedan vibrando en el retrogusto de forma elegante.

