Continuamos con el Grupo D de nuestra serie mundialista y aterrizamos en Australia, una tierra de contrastes brutales, desde el árido y rojizo Outback hasta sus imponentes costas tropicales. Para traducir esta dualidad salvaje en un trago de alta gama, echamos mano de una de las nuevas e increíbles incorporaciones de nuestra tienda: el Dharmiko de Bovicornuta.
Este destilado sonorense aporta un carácter mineral, crudo y herbal único que nos recuerda de inmediato a la flora desértica australiana. Para equilibrar su potencia y darle ese toque refrescante de la costa, lo ensamblamos con el Mezcal Siete Misterios Doba-Yej y un shrub artesanal de maracuyá con eucalipto, creando un trago largo, vibrante y complejo que bautizamos como El Gran Agave de Coral.
Ingredientes (Encuéntralos en Destilando Shop):
- 1.25 oz de Destilado Sonorense Dharmiko Bovicornuta.
- 0.75 oz de Mezcal Siete Misterios Doba-Yej.
- 1 oz de Shrub casero de maracuyá (pulpa de maracuyá, vinagre de manzana y azúcar en partes iguales, reposado con hojas de eucalipto).
- 0.5 oz de Jugo de limón verde fresco.
- Top de agua tónica premium.
Técnica de Preparación:
En un shaker con hielo, agrega el Dharmiko, el Siete Misterios Doba-Yej, el shrub de maracuyá y el jugo de limón.
Agita vigorosamente (shake) durante 10-12 segundos para enfriar e integrar los ácidos y los destilados.
Sirve con doble colado en un vaso Collins alto lleno de hielo firme.
Completa el vaso con un top de agua tónica para darle efervescencia y abrir los aromas botánicos.
Servicio: Decora con una ramita pequeña de eucalipto fresco (dale un palmazo para despertar los aceites esenciales) y una rodaja de limón deshidratado.
Notas de Cata:
A la vista: Un color amarillo pálido, translúcido y brillante, con una burbuja fina que asciende constantemente.
En nariz: Una explosión aromática muy particular. Primero resalta la frescura balsámica del eucalipto y la acidez tropical del maracuyá, que rápidamente abren paso a las notas minerales, de tierra seca y piedra pómez del Dharmiko.
En boca: Es sumamente refrescante pero con mucho cuerpo. La entrada es ácida y frutal por el maracuyá, balanceada por el amargor sutil de la tónica. En el retrogusto se siente la firma ahumada y cítrica del Doba-Yej, cerrando con ese final seco, profundamente mineral y herbal del agave bovicornuta que se queda vibrando en el paladar.

