Echar raíces. El destilado como freno a la emigración
Por: Salvador Jes Gazete
Como lo prometí en el texto anterior, es momento de hablar de un fenómeno que va mucho más allá de la copa. Si entendemos que el agave no es solo una planta, sino el núcleo del tejido social en cientos de municipios, descubriremos que los destilados tradicionales son, hoy por hoy, una de las pocas barreras reales contra el éxodo rural en México.
Aprovecho para agradecer a Rox, Lety, Eddie, Joel, Mike, Abel, Edgar, Brad, Tino y todos en Amigos del Maguey, que mucho contribuyen a dar temas que puedan ser de interés para todos los que nos apasiona el mundo de los mejores destilados del mundo: Los mexicanos.
Durante décadas, la falta de oportunidades vació nuestros campos. Sin embargo, el renacimiento de los destilados campesinos está demostrando que la vida rural puede ser digna, próspera y, sobre todo, rentable.
El panorama del éxodo y las cifras del retorno
Históricamente, estado con una profunda tradición destiladora como Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Puebla. Coinciden con los índices más altos de intensidad migratoria.
Las comunidades rurales de estos estados han llegado a perder el 30% de su población económicamente activa, la falta de rentabilidad de la agricultura de temporal empujó a la población de 18 a 35 años, principalmente varones a emigrar, a buscar dólares, dejando las tierras en abandono y pueblos donde la proporción de mujeres frente a hombre, fue tan dispareja, que llegó a ser desoladora.
Para dimensionar la capacidad de retención del destilado, modelaremos un escenario hipotético pero con cifras reales correspondiente a un municipio promedio de 3,000 habitantes en una zona productora de destilados.
- Sin industria local, unos 300 jóvenes es decir el 10% al menos, emigrarían hacia la frontera o las capitales en el transcurso de una década.
- Si la comunidad consolida y comercializa a precio justo el trabajo de 15 vinatas o palenques familiares, la microeconomía se transforma. Cada pequeña productora requiere una cadena: agricultores, jimadores, leñadores, arrieros y maestros destiladores.
- Estas 15 vinatas tienen el potencial de generar entre 90 y 120 empleos directos bien remunerados. Este volumen es suficiente para frenar hasta en un 40% la emigración de esa generación joven, ofreciendo arraigo en su propia tierra.
Un posible salvavidas laboral ante la crisis de deportaciones
Frente al endurecimiento de las políticas migratorias de Donald Trump, México enfrenta un aumento constante de deportaciones. El perfil del deportado es clave para este sector:
- El grueso de las deportaciones recae en personas de entre 25 y 45 años, una demografía en su etapa de mayor capacidad productiva y física.
- Al regresar a comunidades dependientes del campo, la agroindustria de los destilados de agave se presenta como uno de los pocos sectores capaces de absorber esta fuerza laboral de forma inmediata.
- El trabajo pesado del campo, la jima en terrenos difíciles y las noches de cocción o destilación demandan exactamente la resistencia física de este rango de edad, convirtiendo una crisis de retorno en un posible motor de reactivación local.
El trabajo digno en el destilado evita que el retorno sea visto como un fracaso, los jóvenes encuentran una vocación respetada. Cuando el consumidor empieza a pagar lo justo por un destilado tradicional garantiza que un maestro mezcalero, jimadores y sus familias, ganen más operando su horno que arriesgando la vida cruzando un desierto.
Renacimiento económico regional
Si observamos con atención lo que ocurre en Oaxaca el impacto de esta agroindustria trasciende la simple generación de empleos temporales. Comunidades enteras en los Valles Centrales y la Sierra Sur están experimentando una inyección de capital directo que ya no depende exclusivamente de las remesas, sino del trabajo de su propia tierra. La creciente demanda de destilados campesinos y el pago de precios justos por litro están logrando lo que décadas de programas gubernamentales no pudieron: pavimentar calles, mejorar escuelas rurales y reactivar el comercio local. El dinero ya no solo llega en giros telegráficos desde California o Texas; ahora se genera, se reinvierte y circula dentro del mismo municipio, creando economías circulares resistentes.
- Oaxaca: Es el epicentro del fenómeno. Cifras gubernamentales recientes estiman que la agroindustria del mezcal sostiene más de 16,000 empleos directos y 48,000 indirectos. En cunas mezcaleras como Santiago Matatlán, es cada vez más común ver a jóvenes que habían emigrado de niños regresar de Estados Unidos para reactivar los palenques familiares con capital y visión.
- Guerrero, Puebla y Michoacán: La recolección y cultivo de agaves endémicos en la Mixteca, la Montaña y las sierras michoacanas genera microeconomías vitales. El trabajo continuo en el palenque y la venta del destilado evitan que comunidades enteras tengan que abandonar sus tierras buscando sustento.
- Sonora y Chihuahua: En el norte, la formalización del Bacanora y la recolección del Sotol están reteniendo talento joven en municipios serranos y desérticos, zonas históricamente golpeadas por el abandono y el clima extremo.
- Jalisco: Si bien la agroindustria de los destilados de agave, está dominada por el tequila, creo firmemente que el renacimiento de destilados tradicionales como la raicilla o el tuxca, pueden abrir una alternativa para regiones azotadas por la influencia del crimen organizado y la emigración.
Para visualizar cómo esta absorción de talento transforma la realidad física y social de nuestras comunidades productoras, analicemos el siguiente escenario proyectado en un municipio rural donde se consolida la producción tradicional:
| Escenario demográfico | Rol Agroindustria del Destilado Tradicional o Campesino | Impacto económico local | Resultado en cohesión social |
| Jóvenes (18 a 35 años) que deciden no emigrar | La industria los emplea como Jimadores, horneros, arrieros o aprendices del Maestro tabernero. | Los salarios producen circulación del dinero dentro de la comunidad, creando un mercado de consumo interno sólido. | Relevo generacional asegurado. Las familias permanecen unidas, reduciendo drásticamente la desintegración familiar y el abandono infantil. |
| Migrantes deportado (25 a 45 años) | Aplican fuerza física en el campo y capitalizan habilidades o el idioma aprendido en Estados Unidos. | Inserción laboral inmediata; apertura de mipymes paralelas (transporte, logísitca y proveeduría) | Disminución de la marginación y prevención de integración a actividades ilícitas por falta de oportunidades de reinserción. |
| Mujeres y adultos mayores | Labor administrativa, envasado, etiquetado y trasmisión de conocimientos botánicos | Ingresos complementario estables que elevan el poder adquisitivo y la calidad de vida del hogar rural | Fortalecimiento del tejido social comunitario; el respeto por la jerarquía de los mayores se mantiene y las tradiciones orales siguen vivas. |
Las guardianas del palenque
Creo que no puedo cerrar este artículo sin dar crédito a quienes durante años mantuvieron viva la tradición.
Durante décadas, el relato visual y narrativo de los destilados de agave ha tenido un sesgo profundamente masculino. Solemos imaginar al jimador empuñando la coa o al maestro sudando frente al alambique de cobre, pero la historia nos obliga a voltear la mirada hacia quienes, en la sombra, literalmente salvaron la tradición cuando la migración dejó a los pueblos sin hombres: las mujeres.
El papel de la mujer en la agroindustria del destilado campesino nunca ha sido un mero acompañamiento; es fundacional. Su impacto retiene a las familias y da forma a la comunidad desde tres frentes vitales:
- La maestría sensorial: Históricamente, muchas de las decisiones más críticas y delicadas del proceso recaen en las mujeres. Son ellas quienes, con un sentido del olfato y gusto privilegiados, determinan el punto exacto de maduración en la fermentación salvaje, o quienes leen el grado alcohólico a través del “perlado” en la jícara.
- Administración y economía circular: Mientras el trabajo físico pesado ocurría en el cerro, las mujeres han gestionado la economía de la vinata. Controlan los tratos, el trueque local, administran las ventas y deciden cómo administrar y reinvertir el capital para garantizar la supervivencia del hogar entre una jima y la siguiente.
- Resistencia frente al éxodo: En las décadas más crudas de la emigración, cuando esposos e hijos mayores partían hacia el norte, fueron las madres, esposas e hijas quienes se negaron a dejar apagar los hornos. Tomaron las riendas completas de la producción, custodiaron las tierras y preservaron los agaves para que, el día que los suyos regresaran, hubiera un patrimonio intacto esperándolos.
- Reconocer hoy a las Maestras Mezcaleras y a las administradoras de los palenques no es una moda de inclusión; es hacer justicia histórica. Sin su resistencia silenciosa, la cultura líquida que hoy el mundo aplaude habría desaparecido en las montañas.
Ancla de identidad y dignidad
Al final del día, frenar la migración no se trata únicamente de ofrecer un salario, sino de devolverle la dignidad al trabajo campesino. Cuando un joven descubre que el conocimiento de su padre o abuelo sobre los ciclos lunares, la fermentación salvaje y el manejo del agave silvestre tiene un valor, su perspectiva sobre el mundo cambia radicalmente. El campo deja de ser sinónimo de pobreza o resignación, para convertirse en patrimonio y orgullo.
Por eso, cada botella de destilado tradicional debe comprarse a un precio justo y consumirse con respeto, pues representa un boleto menos en la central camionera rumbo a la frontera. Es una declaración contundente de que, en México, nuestra tierra todavía tiene mucho que darnos si sabemos cómo escucharla.
